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Historia del Santuario de Santa Cruz
Hacia el 2014
Historia del Santuario de Santa Cruz
Introducción.
Para muchos, seguramente, es un hecho desconocido que nuestro Padre Fundador en su cuarto viaje a Chile, dos días después de la bendición de la primera piedra del Santuario de Bellavista, repitió el mismo acto, un 20 de octubre de 1948, en la ciudad de Santa Cruz (aproximadamente 40 kms. al sur oeste de San Fernando). El P. Kentenich viajó hasta esa ciudad invitado por el P. Carlos Sehr, entonces superior de los padres Palotinos, y por el P. José Kuhl, rector del Instituto Federico Errázuriz. Además le acompañaron las Hermanas, entre las cuales iba la Hna. Marlies Weitzell, la Hna. M. Luitgard Klem y la Hna. M. Dilecta Saur.
Dos años más tardes, después de un trabajo de construcción en el que también participaron alumnos de instituto, el 10 de diciembre de 1950, en una celebración muy sencilla, fue inaugurado el Santuario bajo el nombre-misión "Colchagua Tierra Santa Mariana". En su interior fue siempre muy simple, en el altar solo hubo una imagen de la Mater enmarcada en madera color natural, desprovista de todo el conjunto ornamental característico del retablo en todos los santuarios.
La Prehistoria.
Aproximadamente medio siglo después de la llegada de los Padres Palotinos a Chile, arribaron a nuestro país los primeros sacerdotes Palotinos-schoenstattianos. Se le ofrece a esta comunidad de padres la oportunidad de trabajar como educadores en la provincia de Colchagua. Así se establecen en Santa Cruz en un colegio.
Conocidas las necesidades y exigencias que les planteaba su labor educativa en la ciudad de Santa Cruz, los P. Palotinos se avocaron a la construcción de un establecimiento, el que posteriormente recibió el nombre de Instituto Regional Federico Errázuriz, nombre del director de la Fundación creada y cuyo apoyo fue fundamental para llevar a cabo esta obra.
En 1947, en su primer viaje de carácter internacional, el P. Kentenich al visitar la patria dijo: “Schoenstatt se construye a partir del Santuario”, y esa frase que en Santiago explicaba los anhelos de la Familia, tuvo también su repercusión en Santa Cruz. Se pensó que si allí habían miembros comprometidos del Movimiento, por su condición sacerdotal, la existencia de un santuario era evidente, más aun cuando en Santiago se iba a iniciar la construcción del Santuario de Bellavista. Así fue como en octubre de 1948 se procedió a la bendición de la primera piedra y dos años más tarde a la inauguración del santuario.
La vida del santuario.
Normalmente en el santuario rezaban los sacerdotes del colegio, los alumnos lo visitaban esporádicamente y llegaban hasta él algunas personas de la misma ciudad. Sin embargo, en torno a este santuario nunca se llegó formar un gran Movimiento de Peregrinos, ni tampoco una Familia que respaldara con su presencia y con su vida, la fecunda acción de la Santísima Virgen que caracteriza a nuestros santuarios. Por los testimonios recogidos, se puede afirmar ciertamente que en Santa Cruz no hubo esa vida intensa que normalmente se suscita en los santuarios.
Así se llega al año 1965, año en el que la separación entre Padres Palotinos y el recién formado Instituto de Padres de Schoenstatt, crea un vacío de sustentación para el colegio. Los Padres de Schoenstatt no pueden en esta etapa de fundación avocarse a un colegio. Y los Padres Palotinos quedan tan reducidos que deciden abandonar el país. Este cambio se produce en el mes de diciembre de 1965.
Los Padres Palotinos entregaran el colegio a la Sociedad de Educación Católica que fue la propietaria, la que a su vez busca en la Diócesis quien pueda regentar el IRFE. Así pasó el Santuario a nuevas manos y se nombró a un sacerdote diocesano que se hizo cargo de la dirección del establecimiento.
En 1972 el Centro de ex alumnos del colegio necesitaba un lugar para reunirse; el Santuario había sido abandonado y no se le daba ningún uso. Por lo tanto, se les entregó para que lo usaran como sede de reuniones.
A la reconquista del Santuario: Hermanas de María; Familias de Rancagua y San Fernando.
En el año 1973, en algunos miembros del Movimiento de Santiago, especialmente de la Rama de Universitarios, comenzó a suscitarse cierto interés por conocer u llegar hasta este santuario abandonado. Paralelamente el curso de Novicias del Instituto de las Hermanas de ese año, indicando una corriente de vinculación a todos los santuarios de Chile.
Para la Familia de Rancagua también fue el momento de enterarse de que en su misma diócesis existía un Santuario de Schoenstatt, pero tristemente abandonado. Al parecer la Mater quería que antes de establecerse en nuestra ciudad de Rancagua.
Fue así que entre la naciente Familia de Rancagua, principalmente en la juventud femenina, también se suscitó una creciente corriente de vinculación a este abandonado lugar e gracias y se propusieron firmemente reconquistar este lugar y formar una Familia en torno a él. Pero a pesar de la perseverancia de rancagüinos y rancagüinas por formar una comunidad; una Familia que acogiera el mensaje y la importancia de este legado que los invitaba a heredar nuestro Padre Fundador, no fue voluntad de Dios este hecho.
Pasaron los años y la Familia de Rancagua asumió que Santa Cruz no fue solo "algo" más en la historia, sino que formaba parte esencial del todo. Así en el año 1984, el 21 de octubre se realizó una gran peregrinación hasta Santa Cruz, donde participaron schoenstattianos de Santiago y Rancagua; los padres de Schoenstatt P. José Kühl y P. Luis Morel, éstos últimos celebraron la misa ese día domingo por la tarde.
Así se conmemoró el 36° aniversario de la bendición de la primera piedra por nuestro Padre Fundador, a un año del centenario de su nacimiento, fecha para la cual Rancagua se preparaba para construir su santuario y llevar ese compromiso como regalo al P. Kentenich en 1985.
Luego en 1989, el 28 de mayo, se bendijo el Santuario de Rancagua. El ideal de este santuario es "Hijo del Padre, para una Tierra Santa Mariana", donde no solo la misión del santuario de Santa Cruz está plasmada, sino que la Familia de Rancagua lleva en el corazón ésta misión, para toda la sexta región y para todo Chile.
En 2005, el 12 de noviembre, se bendijo el Santuario de San Fernando (aproximadamente 40 kms. al noreste de Santa Cruz), donde su Familia también conquista día a día el legado que hace más de 60 años nos entregó el Padre Kentenich: "hacer de Colchagua y de Chile una tierra Santa mariana schoenstattiana".
